Colapso del Puente Toltén

Federico Antico

Señor director:

No hubo lesionados, pero la semana pasada el colapso del Puente Toltén, en la comuna de Pitrufquén, podría haber ocasionado la muerte del maquinista del tren y un importante impacto ambiental debido al derrame de sustancias peligrosas en el cauce del río. 

Si bien ya se han mencionado las posibles causas del colapso, entre ellas fatiga y/o corrosión, éstas deberán ser determinadas por un estudio serio de ingeniería forense que seguramente revelará que son síntomas de una realidad generalizada: la falta de rigurosidad en los planes de mantenimiento. 

Nuestra infraestructura ferroviaria adolece de planes adecuados de mantenimiento preventivo, situación que ya había sido advertida  por la Contraloría General de la República en 2015, cuando denunció que EFE había realizado el mantenimiento a sólo seis de los 19 puentes requeridos para el trienio 2011-2013. 

Toda obra civil tiene como principal objetivo resguardar la seguridad de sus usuarios, lo que es rigurosamente inspeccionado en Chile en sus etapas de diseño y construcción. Sin embargo, se ha confundido la larga vida útil de las obras civiles con la idea de que estas son eternas y que por lo mismo  no necesitan mantenimiento. En este caso, la antigüedad del Puente Toltén no fue el problema -hay ejemplos de infraestructuras de acero que tienen más de un siglo, como la Torre Eiffel-, sino la falta de programas serios y modernos de mantenimiento. Estos programas podrían ser potenciados con la incorporación de sensores que permitan el monitoreo en línea de deformaciones, cargas, y  el potencial de corrosión, entre otras variables que afectan la vida útil de las estructuras. 

*Columna escrita con Gerardo Araya, académico FIC.

Federico Antico
Facultad de Ingeniería y Ciencias
Publicado el Martes, 23 Agosto 2016 en La Tercera