Büchi, la incerteza jurídica y la fuga de talentos

Cristóbal Bellolio

 

Hernán Büchi es una figura venerada en la derecha chilena. Tuvo una controversial pero finalmente feliz gestión como ministro de Hacienda en dictadura. En 1989 compitió con el mismísimo Patricio Aylwin por la presidencia de la república. Después de eso, desapareció del mapa político pero siguió asesorando empresas e influyendo en el pensamiento económico de su sector. Esta semana anunció públicamente que se va del país. Se cansó de la “incerteza jurídica” que, según él, impera en el Chile de hoy. Inmediatamente se subió al carro catastrofista el ex ministro piñerista Félix De Vicente, quien se mostró “sorprendido de la cantidad de gente que se quiere ir del país”. Algunos medios amplificaron una preocupación por una “eventual fuga de talentos”. ¿Cuán creíble es la tesis de la incertidumbre jurídica que denuncia Büchi? ¿Cuán cierto es que se pueda producir una fuga de cerebros?

Lo primero no es muy creíble. Chile pasa por un momento político y económico más o menos complicado pero está lejos de ser dramático en términos de inestabilidad institucional. Bien lo ha recordado el ministro Burgos: en nuestro país los fallos judiciales se respetan y las leyes no se cambian de la noche a la mañana al antojo de un grupo. Que la reforma tributaria no haya dejado contento a ciertos sectores es parte del juego democrático. Certeza jurídica no implica inamovilidad legislativa. Los temores frente a un eventual cambio constitucional no son enteramente fundados. Las transformaciones futuras –muy probablemente- responderán a nuevos consensos. Que los aliados políticos de Büchi prefieran restarse es otro asunto. Es cierto que el gobierno de Bachelet no ha sido el mejor amigo del crecimiento económico y que sus políticas no han sido prototípicamente pro-empresariales. Pero el empresario que crea que solo puede desarrollar su actividad en condiciones de perfecta certidumbre no entiende el mundo moderno. Por lo demás, si nuestros compatriotas vivieron alguna vez la incertidumbre fue justamente cuando Büchi aplico su plan económico en los ochenta. Lo único que no era incierto en ese entonces era la permanencia de Pinochet.

Lo segundo tampoco es cierto. Chile tiene miles de talentos que no solo no están pensando en abandonar el país sino que tampoco podrían si quisieran. No están pensando en abandonar el país porque quieren hacer su aporte a la prosperidad nacional. Büchi, la verdad sea dicha, ya no es un gran aporte. Su generación va de salida. Bueno o malo, el aporte ya está hecho. Tampoco podrían hacerlo porque solo unos pocos en ventajosas condiciones económicas evalúan la posibilidad de radicarse en países como Suiza, donde se va Büchi. La retórica de abandonar Chile tiene un sabor setentero. La avivan los mismos que quieren comparar el clima actual con el de la UP. Mas perdidos no pueden estar. Por el contrario, fuera de Chile hay miles de estudiantes que deben regresar en los próximos años a devolver lo recibido. No vuelven solamente porque están obligados. Vuelven porque sienten la responsabilidad de hacerlo. Me quedo cien veces con esos cerebros que vuelven antes que con el puñado que se va porque parte de sus motivaciones es que su dinero pague menos impuestos en algún paraíso fiscal.

Escuela de Gobierno

Las Últimas Noticias - 30 abril 

Cristóbal Bellolio
Escuela de Gobierno
Publicado el Domingo, 01 Mayo 2016