Aborto: Principio del doble efecto

Antonio Bascuñán
Facultad de Derecho
El Mercurio

Señor Director:

Don José Joaquín Ugarte sostiene que el principio del doble efecto (PDE) que inspira al artículo 119 del Código Sanitario, sobre el aborto, no es susceptible de una interpretación amplia que lo desnaturalizaría.

Con ese argumento, el profesor Ugarte me da la razón: o bien una interpretación amplia del artículo 119 lo priva de contenido normativo o bien ese artículo impide al médico cumplir con la ética clínica. 

El caso preciso es el del embarazo tubario. El profesor Ugarte sostiene que el PDE no permite justificar la muerte del embrión como medio terapéutico; pero sí permitiría amputar las trompas de Falopio, causando la muerte del embrión. O sea, él defiende precisamente lo que no es aceptable para la ética clínica: que es necesario someter a riesgos y mutilar a la mujer para evitar el peligro que proviene del embarazo tubario.

La práctica médica administra en este caso una dosis de una sustancia cititóxica llamada metrotrexato, que tiene por objeto único y exclusivo detener el desarrollo embrionario, es decir, matar el embrión y el trofoblasto que invade los tejidos donde está implantado. Como con cierta frecuencia la primera dosis no logra el efecto deseado, se debe repetir la administración del citotóxico con el mismo objetivo. La ética clínica indica que esta intervención debe realizarse lo antes posible una vez diagnosticado el embarazo tubario, aun antes que la mujer tenga síntomas derivados de esta condición. 

¿Es esa práctica ilegal bajo el artículo 119 del Código Sanitario, como sostiene el profesor Ugarte? ¿Exige la regulación actual del aborto someter a la mujer a riesgos y mutilarla para tratar el embarazo tubario, como él sostiene? Esta es una pregunta que todos deberían hacerse y responder, en especial los diputados y senadores que votarán el proyecto del Gobierno.

La interpretación amplia del PDE se formula precisamente para no someter a la mujer a un riesgo o daño innecesarios en vista de que, de cualquier modo, el embrión morirá. No la inventé yo, ni tampoco la defiendo como teoría. Proviene de un estudio para la Congregación de la Doctrina de la Fe elaborado por Martin Rhonheimer, el sacerdote suizo del Opus Dei, que en la actualidad es uno de los principales defensores de la ortodoxia tomista en la teología moral. El estudio fue publicado en alemán el año 2004 y en inglés el 2009. 

Ciertamente, la cuestión de si la formulación del PDE por Rhonheimer es consistente y correcta seguirá siendo objeto de discusión entre filósofos o teólogos morales y juristas. Pero no es tolerable someter a las mujeres y a los profesionales de la salud a la incertidumbre de esa controversia. En esta materia se requieren reglas legales objetivas, que establezcan autorizaciones inequívocas.

El artículo 119 del Código Sanitario no provee esas reglas. Por eso debe modificarse.
Antonio Bascuñán
Facultad de Derecho
Publicado el Lunes, 28 Septiembre 2015