-1925-

Juan Luis Ossa

Con mis colegas Joaquín Fernández y Francisca Leiva nos propusimos escribir un trabajo sobre la forma en que la prensa escrita cubrió los procesos constituyentes de 1832-33, 1925 y 1980.

La idea es presentar conclusiones preliminares a fines de este año y compararlas con el programa constituyente liderado por el gobierno de Michelle Bachelet.

Creo firmemente que la historia no se repite y que cualquier interpretación cíclica de la misma atenta contra el conocimiento cabal del pasado. No obstante una de las cosas que más me han sorprendido de los artículos de prensa de 1925 (que es cuando nos hemos concentrado hasta el momento) es su similitud con los temas aparecidos desde 2015 en adelante.

El tono de la escritura es diferente; sin embargo, las demandas de los políticos de aquella época no son muy distintas de las actuales.

En las ediciones de El Mercurio y La Nación durante 1925 encontramos, por ejemplo, reflexiones sobre el mejor régimen de gobierno para el país, cuestión no muy diferente a los debates de este último año sobre presidencialismo, semipresidencialismo y parlamentarismo.

Encontramos también reflexiones sobre la posibilidad de que la Constitución de 1925 se concretara a través de una asamblea constituyente, así como los mecanismos más acertados para llevar adelante su conformación.

Por otro lado, constatamos el papel de las mujeres en el proceso de 1925; no necesariamente desde una mirada quejumbrosa de su papel en el espacio público, sino como una reivindicación política para así competir en igualdad de condiciones con los hombres. En 1925, el objetivo de las mujeres "asalariadas de nuestro país" era que sus "importantísimos servicios en la educación, en el comercio, en la industria" fueran recompensados con derechos políticos como el voto.

Finalmente, está la cuestión de los militares: ¿qué debía hacerse con las Fuerzas Armadas, en especial considerando que había sido una intervención militar la que había apurado la entrada en vigencia de la Constitución de 1925? El rol del Ejército no ha sido mayormente discutido en la opinión pública durante 2016. Hasta cierto punto ello es positivo, pues pareciera que hubiéramos asumido que cualquier intervención política de éste se encuentra fuera del espectro real de posibilidades. Sin embargo, no estaría de más considerar las enseñanzas de 1925 y recordar que la democracia depende del profesionalismo apolítico de los militares.

Se podrían presentar más ejemplos.

Los aquí expuestos bastan, empero, para recordar que la historia importa y que aunque no se repita, permite sacarnos del ensimismamiento del presente.

Chile se ha construido a lo largo de decenas de generaciones; creer que la nuestra está inventando la rueda es un ejercicio de arrogancia intelectual respecto de los que nos precedieron. No nos haría mal leer más —y mejor— historia sobre nuestro país.

Juan Luis Ossa
Escuela de Gobierno
Publicado el Miércoles, 28 Septiembre 2016 en La Segunda